Welcome to SpotSuite
Create, share and track routes realted to your interests
Find out
more

The route

La Barcelona Oscura

La Barcelona Oscura

Route created&published by Voltaire Price 0 €
Created: 31/10/13 lang: Español Topic(s): History
Places: Distance: 0 Km. Media: Walk
Keywords: barcelona, asesinatos, vampira del raval, cementerios, el canyet, diablo, brujeria,

Description

Tras su fachada de diseño y turismo, Barcelona es una Ciudad que ha escondida y esconde secretos oscuros. Sus habitantes han muerto y han matado de muchas maneras, no siempre de forma agradable, y se han medido en sus calles con las fuerzas del mal y del bien. Esta ruta propone descubrir algunas de las leyendas mas inquietantes y oscuras de la ciudad.

Vote
Downloads: 0 Comments: 0
  • Spot 1 Una plaza encima del Camposanto

    Una plaza encima del Camposanto

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:
    Estas sobre un cementerio. Debajo de tus pies descansan huesos desde hace siglos. Hasta le siglo XVIII, los alrededores de las Iglesias eran camposantos en los que se enterraban los parroquianos de la ciudad, ya que no fue hasta el s.XIX que las idees higienistas empujaron las tumbas fuera de las murallas.
     
    Aquellos camposantos alrededor de las iglesias eran sitios un tanto insalubre por la acumulación de cadáveres que albergaban. Cuando llovía mucho la tierra se reblandecía y era habitual que se escaparan olores de descomposición y hasta quedaran al descubierto trozos de cadáver.
     
    En el caso barcelonés una de las figuras clave para la erradicación de los cementerios urbanos fue el Doctor Josep Climent, que decidió combatir la podredumbre intramuros con la creación de los primeros cementerios municipales. Para ello buscó un sitio llamado el Canyet (mas o menos por donde queda la calle Marina con Av. Icaria, en el camino de Mataró) que ya servía para sepultar cuerpos, una zona fuera de la ciudad en la que se enterraban los que no tenían sitio en la comunidad: mendigos que aprecian muertos por las calles o las víctimas contagiosas de los hospitales de la ciudad, así como animales muertos y otros desperdicios. El sitio no era muy alegre, decorado con cruces pobres o, directamente, con los cadáveres mal enterrados en montículos de arena. Aún así, el Dr. Oriol se empeñó en construir (y pagar de su bolsillo) un cementerio delimitado con muros y una capilla para las exequias que fue inaugurado el 1775 y pasó a llamarse Cementiri del Bisbe Climent. Una de las funciones de aquel desangelado cementerio era acoger los restos que se deberían extraer de las necrópolis barceloninas.
     
    Pero el traslado de los difuntos fuera ciudad no fue un proceso fácil. Las tradiciones gremiales tenían sus espacios muy bien delimitados alrededor de las parroquias en las que rendían culto, y el traslado a cementerios comunes a expensas de los propios gremios no fue una tarea fácil pese a las disposiciones oficiales que se fueron sucediendo para convertir los camposantos en plazas públicas. Entre otros motivos se alegaba que fuera de los cementerios parroquiales los cadáveres podían ser fácilmente profanados por los ladrones de tumbas que extraían las grasas de los difuntos para hacer jabón y robaban ropa y joyas para revenderla a los vivos.
     
    El año 1816 el capitán general de Cataluña decidió acabar con las discusión y las demoras obligando a que el Ayuntamiento dictase las ordenanzas oportunas de todas las fosas que se hallaban en la ciudad y prohibiera mas inhumaciones ya sea alrededor o dentro de los templos, amenazando con el envío de tropas si no se cumplían sus órdenes. Claro que con las prisas y con los sempiternos problemas presupuestarios, la limpieza de las fosas se hizo a grosso modo, dejando gran cantidad de huesos depositados en los subsuelos de la plazas de la ciudad que salen a relucir cada vez que alguien cava un hoyo algo profundo. 

    Image title

    Image title
  • Spot 2 El gremio Maldito

    El gremio Maldito

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    A lo largo de la historia de la ciudad han sido muchos los colectivos que han sufrido la marginación del resto de sus conciudadanos, constituyéndose en castas malditas que eran acusadas de innumerables males y fechorías. Uno de estos colectivos que disfrutaba del desprecio ciudadano era el gremio de los corders, es decir los fabricantes de cuerdas, hilos y cordeles.

    Antes de establecerse en la calle que lleva su nombre, los corders ni siquiera eran admitidos dentro de la ciudad y vivían en barracas miserables en los campos adyacentes. Cuando finalmente se  les permitió acceder al interior de las murallas se establecieron en dos núcleos que, encima, estaban enfrentados a muerte entre si: el del Raval y los de la Ribera. Pero sobretodo siguieron gozando de la marginación y el oprobio por parte de los barceloneses, hasta el punto que debían oír la misa des de la calle, solo podían casarse entre ellos y apenas participaban en la vida gremial de la ciudad ni en las muchas procesiones y actos que la poblaban.

    El origen de esta marginación parece que arranca del hecho que antiguamente el oficio había sido ejercido por moros y judíos, y aunque esto no justifica -ni siquiera para los estándares poco políticamente correctos de la época- el odio que acumulaban, a menudo se les atribuía los mismos males que a los judíos conversos: que tenían cola, que escupían gusanos venenosos mezclados con su saliva y demás lindezas.

    Otro de los motivos podría ser el hecho que eran los fabricantes de las cuerdas con las que se ataba y colgaba a presos y reos, sin que parezca que esta maldición afectara al resto de gremios que intervenían en la construcción de las horcas y potros. En este aspecto cabe señalar que malas lenguas aseguraban que los corders se enriquecían con el noble arte de hacer por encargo cuerdas trucadas. La creencia popular aseguraba que si una soga se rompía en el momento de la ejecución de un reo, se interpretaba como una intervención de la justicia divina para demostrar la inocencia del acusado que era inmediatamente perdonado y puesto en libertad, por lo que una cuerda de aspecto sólido pero que se rompiese en el momento oportuno era sin duda un bien muy preciado.

    Además, estas cuerdas tocadas por la gracia divina eran consideradas como valiosos amuletos, por lo que a menudo eran robadas de catedral, en una capilla de la cual los reos las depositaban para dar gracias al señor. Después las sogas eran troceadas y vendidas a buen precio entre los supersticiosos. A saber si algún corder había caído en la tentación de vender trozos de sus cuerdas como auténticas cordes de penjat.

    Image title

    Image title
  • Spot 3 La Taverna de los Horrores

    La Taverna de los Horrores

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:
    Parece ser que en algún sitio de este callejón antaño se alzaba una taberna de siniestra fama por los muchos crímenes que se habían cometido, una leyenda que curiosamente nos remite poderosamente a al historia del Sweeney Todd londinense.
     
    La taberna en cuestión compartía parte del edificio con un barbero, y como cabría esperar, el barbero de vez en cuando dejaba resbalar su navaja de manera demasiado profunda, proporcionando al tabernero carne fresca con la que alimentar a sus huéspedes.
     
    Según reza la creencia popular, la carne humana tiene un gusto dulce y sabroso, y debido a la proximidad y abundancia de sus suministros cárnicos, el mesonero podía ofrecer guisados deliciosos a un precio muy asequible por lo que consiguió una parroquia numerosa y la creencia poseía una receta secreta que daba tan inconfundible sabor a sus platos.
     
    Un día un mendigo que por allí pasaba recibió la generosa oferta del barbero de un afeitado gratis. El pedigüeño aceptó la oferta, pero una vez sentado en la silla del barbero tuvo un mal presentimiento. Así, cuando el barbero procedía a realizar su fatídico movimiento de rebanar cuellos, el mendigo alcanzó a agarrarle la mano antes de que la navaja alcanzara su objetivo, empezando un forcejeo a vida o muerte. Pero de repente el barbero cayó por una tramiplla que se hallaba al lado de la silla y que se había abierto durante la lucha.
     
    La trampilla era un mecanismo que se abría y cerraba automáticamente y que llevaba directamente a la cocina del hostelero, por lo que el barbero, al no ser reconocido por su compinche, acabó troceado y guisado. Advertidos por el mendigo las autoridades descubrieron los horrores acaecidos en aquel hostal y procedieron a la ejecución del hostelero y el derribo del hostal y toda la ignominia que en él se había perpetrado.

  • Spot 4 El Apotecario Asesino

    El Apotecario Asesino

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    En esta calle tenia su botica uno de los apotecarios mas renombrados de la ciudad, hombre capaz que se dejó corromper por el vicio del juego. Las deudas lo empujaron a confabularse con un médico que también andaba por el mal camino, y juntos se dedicaron a un siniestro negocio: el médico tanteaba a los herederos que esperaban con ansias que un ser querido pasara a mejor vida y poder recibir al herencia. Cuando los testamentarios se hallaban indispuestos por algún motivo u otro, los herederos se apresuraban a hacer llamar al médico que sistemáticamente recetaba al enfermo una medicina que debía comprarse en la tienda del apotecario.

    Como era un hombre hábil, el apotecario mezclaba los ingredientes de tal forma que podía probar la medicina frente a los encargados de ir a comprarla según era uso y costumbre en la época, por lo que nadie sospechaba de la nocividad de la poción. Pero lo cierto es que al regresar al lado del enfermo y subministrarles la medicina, el estado del paciente se agravaba de tal modo que la cosa acababa invariablemente en velatorio.

    Pasaron años sin que nadie sospechara de los crímenes del apotecario y el médico, que pudieron seguir dilapidando las fortunas así ganadas. Pero como la avaricia no tiene límites, un día el doctor quiso persuadir al apotecario para que se casara con una señora muy vieja, muy fea y muy rica con la sana intención de acabar con ella lo mas pronto posible mediante el procedimiento habitual. Pero al apotecario tanto la dama como la idea le resultaron repulsivas. Por lo que el médico lo amenazó con explicar sus crímenes si no accedía a sus planes, añadiendo que él poseía bastante fortuna como para comprar jueces y abogados y que se ocuparía que todo el peso de la justicia recayera sobre el apotecario. Ante tamaños argumentos el apotecario accedió a condición de que el crimen se cometiera la misma noche de bodas con el fin de no tener que consumar el matrimonio.

    En medio de la fastuosa boda la señora paso de el estado de euforia al de indispuesta y se retiró a la cama, sin que el reputado apotecario diera ninguna muestra de querer preparar medicina alguna para aliviar a su esposa que murió en pocas horas quedando retorcida y negra como el carbón. Pero como dos mas dos suman cuatro, los parientes empezaron a sacar sus conclusiones, a recordar la amistad del apotecario con el médico y a reseguir los muchos cadáveres que habían sido tratados por ambos, por lo que uno y otro fueron apresados y tuvieron que confesar sus crímenes.

    Image title

    Image title
  • Spot 5 Los Negocios del Sr. Verdugo

    Los Negocios del Sr. Verdugo

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    Según entramos en la Plaza del Rey, más allá dela escultura de Chillida que da el contrapunto moderno a tanta historia, debajo de la Capella de Santa Ágata, observamos una puerta pequeña a la que se accede mediante unos peldaños. Era la casa del verdugo real y la misma Plaza era su lugar de trabajo: aquí se hacían los suplicios públicos, se alzaban algunas de las horcas de la ciudad y en tiempos del Santo Oficio aquí se celebraban los actos de fe.

    El oficio de verdugo no debía ser agradable. Más allá del tener el ahorcamiento, la descuartización y la amputación de miembros como modo de vida, los verdugos eran personajes repudiados por el pueblo. Tan repudiados eran que cuenta la leyenda que durante mucho tiempo los sastres se negaban a medirlos para no tener que tocarlos físicamente, por lo que debían procurarse las vestimentas que, a menudo, se componían de una especie de saco atado con un cordel alrededor de la cintura.

    Claro que tampoco no necesitaba mucha ropa a al hora de ejercer su cargo, debido a la tendencia que tenían algunos reos a agarrarse a lo que fuera a la hora de enfrentar su destino, por lo que el verdugo ofrecía sus servicios con la cara tapada y el torso desnudo. Incluso parece ser que en el caso que el prisionero en sus estertores arrancara la poca ropa del verdugo exponiendo sus vergüenzas al aire, era considerado un buen augurio por parte del pueblo y motivo de regocijo y alegría.

    Claro que trabajar de verdugo comportaba pingues beneficios: se cobraba por trabajo hecho y la demanda era constante y abundante. Además se podían sacar beneficios extras vendiendo los huesos, las manos u otros trozos del cadáver. El tráfico de huesos de muerto era abundante en la ciudad y era usado en la elaboración de ungüentos y pócimas, teniéndose los huesos de ejecutado como los mas efectivos.

    Las manos de los presos también eran un bien codiciado por razones similares. Se les extraía la grasa y con ellas se fabricaban unas velas a las que se les atribuía propiedades mágicas, especialmente entre el gremio de ladrones, que consideraba que entrar en una casa con una de estas velas era garantía de encontrar tesoros escondidos y de que nadie se despertaría por mucho ruido que se hiciese. EL resto de la grasa del reo también era mercancía codiciada, y si el verdugo no se encargaba de extraerla o de cortarle las manos, los ladrones esperaban a la noche para acudir a la hora y extraer el preciado material.


  • Spot 6 La Vampira del Raval

    La Vampira del Raval

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    El caso de la llamada ‘Vampira del Raval’ fue uno de los mas sonados de las crónicas negras de la Barcelona del  s.XIX y su recuerdo todavía inspira libros y obras de teatro.  EL nombre de la mala mujer era Enriqueta Martí y su caso, que conectaba lo mas bajo de la ciudad con las clases altas,  nunca fue esclarecido del todo presuntamente por la implicación de ciertos personajes pudientes.

    Nacida en Sant Feliu de Llobregat en 1868, Martí se había trasladado a Barcelona para ejercer de niñera pero pronto abandonaría el ofició para dedicarse a la prostitución.  En este trance conocería a su marido el pintor Joan Pujaló del que se separaría y reconciliaría hasta seis veces debido a las tendencias disolutas y el carácter inestable de la mujer.

    En estos años Enriqueta Martí empieza a llevar una doble existencia, pues a menudo se la ve de día con un niño en brazos (pese a no haber tenido nunca hijos propios) mendigando por las calles de la ciudad o recogiendo comida en los centros de caridad mientras que de noche aparece engalanada en el Liceu y otros bastiones burgueses. Todo parece indicar que la mendicidad no era exactamente su verdadero oficio, ya que seguía teniendo relaciones con la prostitución campo en el cual se fue especializando en ofrecer los servicios sexuales de menores además de la creación de remedios de larga ay documentada tradición supersticiosa en la ciudad: ungüentos y pócimas con sangre, grasa o huesos de niños que se creía que curaban la anemia y al tuberculosis.

    Sus clientes eran algunos de los pudientes burgueses con los que se codeaba de noche, y seguramente estas buenas conexiones con las altas esferas impidieron que fuera procesada cuando en 1909 la policía intervino en su piso de la calle Minerva y la acusó de prostituir allí niños y niñas de entre tres y catorce años.

    Puesta en libertad, Enriqueta Martí pudo seguir realizando sus actividades delictivas con el encubrimiento debido por parte de algunas autoridades de la ciudad. Sus víctimas era niños y niñas pobres a los que secuestraba, pero pese a la rumorología popular,  la policía tardo mucho en tomar cartas en el asunto. Debemos tener en cuenta que además de la protección recibida por Martí, la siempre ineficaz policía española se enfrentaba en estos momentos a la creciente agitación social que estallaría durante la semana trágica con todo el pistolerismo de los grupos anarquistas y los sindicatos libres de la patronal.

    Pero en 1912 Enriqueta, acaso demasiado confiada, cometió un error y secuestró a Teresita Guitart. Teresita no era hija de una familia del lumpen-proletariado o de una prostituta, sino que provenía de una familia de clase media que tenía los medios y la autoridad para dar la voz de alarma y ser debidamente escuchada, especialmente por el resto de conciudadanos que se volcaron con le caso de la desaparición de Teresita.

    Una vecina de la calle Ponent 29 (hoy Joaquín Costa) vio a la niña a través de una ventana interior de la casa de Enriqueta y dio la alarma. Cuando la policía municipal se personó en el edificio, Martí fue detenida y Teresita liberada. También se encontró en la cas otra niña llamada Angelita de la que no se supo averiguar la procedencia y que fue entregada a los servicios sociales. La niña Angelita declaró de la existencia de otro niño llamado Pepito que ya no se encontraba en la casa y que, según relató, había presenciado como Enriqueta lo mataba encima de la mesa de la cocina.

    Pero sobretodo la inspección del inmueble arrojaron a la luz el elenco de horrores que durante años se había perpetrado. En una de las habitaciones de Ponent, suntuosamente decorada en contraste con la miseria del resto del piso, se hallaba un armario lleno de ropa de niño y de niña. En otra, cerrada con llave, potes y palanganas llenos de sangre, grasa, pelo y otros restos mortales.  Siguiendo la pista de otras casa en las que había vivido Martí, se hallaron emparedados restos de otros menores, sumando un total de hasta doce cuerpos identificables, aunque muchos restos habían sido expuestos al fuego y quizás la lista fuera aún mayor.

    Y también se encontró una libreta de direcciones con nombres de personas de la zona alta de Barcelona, un directorio que todo el mundo apuntó como las direcciones de los clientes de Martí pero que la versión oficial prefirió mostrar como una lista de gente a la que Enriqueta pedía limosna. La libreta fue discretamente retirada de la instrucción del sumario.

    Esta vez los contactos de Martí no la salvaron. Ante el escándalo y la conmoción que supuso el caso, la dejaron caer y cargar con todas las culpas de sus crímenes, puesto que ninguno de sus clientes fue procesado y la investigación policial se centró en los bajos fondos de la ciudad, amantes de Enriqueta, su padre de oficio pedigüeño y algún otro implicado. Encerrada en la cárcel de mujeres de Reina Amalia (hoy desaparecida), Enriqueta Martí murió linchada por sus compañeras de reclusión aunque el parte oficial habló de una enfermedad, pero muchos respiraron aliviados cuando los secretos de Martí fueron definitivamente sepultados con ella.

    Enriqueta Martí

    Enriqueta Martí
  • Spot 7 La Fuente Mágica

    La Fuente Mágica

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    Al final de esta calle, cerca de Sant Pau se hallaba una fuente que proveía de agua a brujas, brujos, nigromantes y demás personal del mundo de la magia y la hechicería, por lo que se le suponía a sus aguas un compendio de virtudes sobrenaturales que la hacía deseada por unos y rechazada por otros. La gente decente procuraba no circular demasiado por este sitio, no fuera caso que se encontrara con alguna bruja que el echara mal de ojo, máxime si tenemos en cuenta que en esta calle existía una suerte de academia de brujería que, a una onza la lección, enseñaban toda clase de malas artes.


  • Spot 8 El Convento del Demonio

    El Convento del Demonio

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    En el espacio que donde se encuentra el recientemente remodelado mercado de Santa Catarina, se alzó desde el s.XIII y hasta el s.XIX el espléndido edificio gótico de uno de los principales conventos de la ciudad que albergaba una numerosa comunidad de dominicos, una gran claustro y una impresionante biblioteca con mas de 22.000 volúmenes.

    Por contradictorio que parezca, ya que precisamente los dominicos eran los encargados del Santo Oficio,  el convento de Santa Caterina tenia fama de  ser un centro de magia negra y parada obligatoria del diablo en sus visitas a la ciudad.

    También aseguraba la rumorología popular que en este espacio se celebraban misas negras que congregaban los brujos y brujas de la ciudad y el propio diablo hacia de monaguillo. El oficiante vestía de negro, llevaba la cara tapada con un velo de este color y utilizaba de cáliz una calavera. Las reuniones acababan invariablemente en una orgia comunitaria.

    Cualquier ciudadano que quisiese invocar al diablo sabía que tenia que hacerlo en las inmediaciones de Santa Caterina y su nombre viene ligado a varias leyendas relacionadas con el demonio como, por ejemplo la del caballero feo y la mujer-diablo. Cuentan que había un hombre tan y tan feo que no había conseguido casarse. Un día, harto de su celibato, clamó que saldría de casa y se casaría con la primera mujer que encontrase aunque fuese el diablo en perdona. Pero en traspasar la puerta lo que encontró fue una gentil doncella que se mostró encantada con las corteses proposiciones matrimoniales del desconocido.

    Pero una vez consumado el matrimonio la bella muchacha empezó a transfigurarse en una mujer peluda y retorcida al tiempo que se le agrió el carácter y se volvía como una bestia salvaje. Tuvieron dos hijos, feos y repulsivos como la madre. El caballero obligaba ala familia a ir a misa, pero la madre solo accedía a ello si era en Santa Caterina. Y aún así, al entrar en el templo empezaba a gemir y a emitir extraños sonidos a demás de negarse a mojar sus dedos en la pica de agua bendita.

    Entonces el hombre recordó el juramento hecho el día en que había conocido a su esposa y temeroso de haberse casado con el mismísimo diablo fue a consultar con su confesor. Sospechando que era un espíritu malvado, este le recomendó que obligara a la mujer a mojarse con el agua bendita y hacer el símbolo de la cruz para despejar dudas. El siguiente día que entraron en la iglesia, el hombre prendió la mano de su mujer y la arrastró hasta la pica de agua bendita sumergiéndole la mano dentro, pero esta lanzó un grito espeluznante y de un salto salió volando por una ventanilla.

    En su huida intentó llevarse a sus feos vástagos, pero tan estrecha era la ventana que rebotaron contra la pared quedando los dos jorobados, uno del lado izquierdo y el otro del derecho, cosa que entronca con la creencia popular que los contrahechos son parientes del diablo.

    Dibujo el claustro del desaparecido convento

    Dibujo el claustro del desaparecido convento
  • Spot 9 Los exorcismos de Mossen Cinto

    Los exorcismos de Mossen Cinto

    Published by Voltaire on 31/10/13
    Location:

    En el cuarto piso de esta casa del barrio de la Ribera existía un oratorio en el que se practicaban exorcismos a los endemoniados de la ciudad, y entre los exorcistas destacaba la presencia del mismísimo sacerdote e insigne poeta Mossen Cinto Verdaguer.

    Efectivamente, acabada su gran etapa de producciones literarias y cada vez mas distanciado de su protector el marqués de Comillas (Verdaguer alegaba que no podía estar de acuerdo con la esclavitud, base de la fortuna de Comillas), el poeta se entregó cada vez mas a una etapa mística en la que abundaron prácticas poco ortodoxas. En esta etapa de replanteamiento vital, Verdaguer trabó amistad con el padre Pinyol, un místico obsesionado con la idea del diablo y la malvada penetración de las ideas anarquistas entre los trabajadores de la ciudad. Para combatir el mal en todas sus formas, el padre Pinyol había fundado aquel oratorio en el que se realizaría la práctica de exorcismos en los que acabaría participando Verdaguer.

    Según relata Joan Amades, el gran cornista de las leyendas y tradiciones del país: “Las oraciones y los exorcismos se celebraban en una sala adornada como un oratorio, y los enfermos se situaban a ambos lados del altar. En un momento dado de la ceremonia los demonios que tenían el cuerpo amotinado y los pobres enfermos excitaban desesperadamente, comían trozos de vidrio y agujas, gritaban, sermonear y contaban cosas que decían ver en el cielo, al infierno y al purgatorio. Al día siguiente el sacerdote los santiguaba los labios con una medalla grande y los pobres posesos sacaban por la boca las agujas, torceduras o atornilladas, que se habían tragado el día antes”

    Image title

    Image title
  • Spot 10 Cuando la muerte llovía del cielo

    Cuando la muerte llovía del cielo

    Published by on 20/12/13
    Location:
     
    El 30 de enero de 1936 el país se hallaba sumido en la Guerra Civil. El frente aún estaba lejos, pero los ejércitos del eje empezaban a practicar una táctica que sería letal y global en la siguiente Gran Guerra: los bombardeos indiscriminados sobre la población civil para sembrar el terror y el desánimo en la retaguardia. Una de las primeras víctimas de estos ensayos criminales fue la población de Guernica.
     
    Muchas fueron las bombas que cayeron sobre Barcelona a lo largo de la guerra, pero uno de los episodios mas cruentos de la contienda fue el ataque realizado aquel gélido mes de enero, cuando una escuadra de Savoia-Marchetti de la aviación legionaria italiana despegó de Mallorca rumbo a la Ciudad Condal.
     
    La primera pasada impactó sobre el casco antiguo de la ciudad. Una de las bombas fue a parar en la Plaza San Felip Neri, donde había una guardería infantil. Los niños y niñas se habían refugiado en un los sótanos de la iglesia pero una segunda pasada de la aviación italiana, justo cuando se empezaban a retirar los escombros, hundió el techo del refugio. Aquel día, solo en San Felip Neri, murieron 42 personas, 20 de las cuales eran niños. 
     
    Las huellas de la metralla todavía son visibles en la fachada de la iglesia.


close

Share the Route

close

Share by e-mail