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1936. La batalla por Barcelona

1936. La batalla por Barcelona

Route created&published by Voltaire Price 0 €
Created: 23/04/13 lang: Español Topic(s): History
Places: Barcelona Distance: 0 Km. Media: Walk & public transport
Keywords: guerra civil española, segunda república, companys, CNT, barcelona, generalitat

Description

El 17 de julio de 1936, las noticias sobre el alzamiento nacional empiezan a llegar a Barcelona. Las tropas de las colonias norteafricanas se han sublevado contra el gobierno de la República y se teme que las unidades peninsulares se adhieran a la rebelión. Barcelona es un elemento clave en la estrategia de la sublevación, aunque el resultado de la aventura es mucho mas incierto de lo que piensan los golpistas, históricamente acostumbrados al ritual golpista de controlar los puntos neurálgicos de la ciudad, aplastar la resistencia y la toma del poder sin demasiadas dificultades. Pero no todos los oficiales están comprometidos con la revuelta y desde hace tiempo el gobierno de la Generalitat y los miembros de los sindicatos se están preparando para responder al inminente golpe de estado. Los sindicalistas piden armas al gobierno, pero este, temeroso de las consecuencias de armar a revolucionarios, se niega. Guardias de asalto, militares, Guardia Civil, sindicalistas, obreros y militantes de izquierda serán los contendientes de la batalla por Barcelona.

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  • Spot 1 Comisaría Vía Laietana

    Comisaría Vía Laietana

    Published by Alababalà on 23/04/13
    Location: Barcelona

    El President Companys

    Hace apenas tres años, desde el repentino fallecimiento del anterior presidente Francesc Macià, que Companys es presidente del gobierno de Cataluña, la Generalitat, y en tan corto espacio de tiempo ha sucedido de todo en la convulsa España. Líder del partido independentista catalán Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el 6 de octubre del 1934 Companys se había sublevado contra la República a causa de la entrada en el gobierno de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), proclamando desde el balcón de la Generalitat el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. La aventura acabó manu militari con el President y todo su gobierno entre rejas y la supresión de la autonomía catalana vigente desde el 1932.

    Afortunadamente para Companys, el febrero de 1935 las urnas dieron la victoria a la coalición de izquierda Frente Popular, expulsando a la CEDA del gobierno de la que la Segunda República. El nuevo gobierno sacó a la mayoría de presos políticos de las cárceles, incluido a Companys. Algunos autores señalan esta derrota de la derecha tiene mucho que ver con el hecho que la poderosa CNT había dado libertad de voto a sus afiliados para saltarse la doctrina anarquista y votar a favor del Frente Popular.

    Companys es restituido en su cargo en la presidencia de la Generalitat y el Estatuto de Cataluña vuelve a entrar en vigor, por lo que aquel mes de julio el president lleva poco mas de un año de vuelta en el cargo. Pero sabe que el peligro de un golpe de Estado se cierne sobre la República, y esta vez está dispuesto a jugar sus cartas.

     

    Los hombres del President

    Companys se ha rodeado de colaboradores leales, uno de los cuales será decisivo en la batalla por Barcelona: Frederic Escofet. Hijo de la vila de Cadaqués, Escofet ingresó en el ejército español en 1919 i pidió ser transferido al servicio colonial en el Marruecos español donde fue herido tres veces. Pero pese a su ascenso al grado de capitán, Escofet se empezó a sentir incómodo en el ejército español, especialmente bajo al dictadura de Primo de Rivera, creciendo en él el sentimiento catalanista que le llevó solicitar el ingreso al cuerpo de los Mossos de Escuadra, encargados de la vigilancia de los edificios de la Generalitat. Desde este puesto consiguió la confianza primero del president Maciá y, tras la muerte de este, la confianza y la lealtad pasaron al president Companys, que lo nombró Comisario General del Orden Público.

    Escofet trabaja con sus propios servicios de información y de orden público codo a codo con el Conseller de Governació, Josep M. Espanya y con su hombre de confianza, el jefe de servicios de la Comisaria General, Vicenç Guarner. En el desempeño de sus funciones, uno de los principales cometidos de Escofet y sus hombres es recabar toda la información relativa al inminente levantamiento militar: investigar los oficiales implicados y averiguar los planes de acción de los golpistas con el fin de poder abortar el golpe o, al menos, organizar la resistencia. Es de gran utilidad para ello la información obtenida tras  la detención de tres oficiales de los Guardia de Asalto implicados en la conspiración (cosa que ayudará a mantener la fidelidad republicana de este cuerpo) y también cuenta con las informaciones proporcionadas por los militares de la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA).

    Con las informaciones que disponen creen que, en esta ocasión, la resistencia es factible. El propio Escofet, en el 34, había preparado la defensa de la Generalitat contra los militares, pero ante la abrumadora desigualdad de fuerzas, se había rendido sin disparar un solo tiro. Espera que ahora las cosas acaben de otro modo.

     

    Ruido de Sables

    El 17 de julio los temores se confirman: en Marruecos el ejército se ha sublevado contra el gobierno republicano. Después, el día 18, se conocerá que Franco desde las Canarias, las guarniciones de Sevilla, el ejército apoyado por los requetés en Navarra y los militares de otras zonas se ha unido a la revuelta. En Madrid, el gobierno ha dimitido, y de momento ha sido imposible crear un gobierno de concentración nacional capaz de hacer frente a los hechos.

    Companys y Escofet necesitan urgentemente saber con quien se puede contar y con quien no para establecer su plan de defensa. En principio, Escofet tiene bajo su mando directo a las 20 compañías de Guardias de Asalto destinados en la ciudad, unos 1900 hombres y el reducido cuerpo de los Mossos de Escuadra que, con sus 300 efectivos, apenas pueden cubrir con garantías la defensa de la Plaza Sant Jaume (donde se halla la sede del gobierno de la Generalitat). También están a sus órdenes la Guardia Civil, reformada después de la Sanjurjada (un golpe de estado frustrado liderado el 1932 por el general Sanjurjo) y ahora tiene sus tercios destacados en Cataluña directamente a las órdenes del gobierno de la Generalitat. Pero dado el historial de la benemérita la cosa no está clara. Escofet ha se ha entrevistado en la comisaria de la Vía Laietana con los mandos de la Guardia Civil en Cataluña, el general Aranguren y los comandantes Escobar y Brotons. Le han prometido no secundar la revuelta, pero nadie está seguro.....Saben que en la guardia civil, así como en los otros cuerpos de seguridad bajo sus órdenes, abundan los monárquicos, los conservadores, carlistas y detractores de la República.

    Lo que si es seguro es el principal foco de peligro: el ejército español acuartelado en un cinturón de casernas y cuarteles situados alrededor de Barcelona. A partir de la información recabada por Escofet y sus hombres, saben que el peligro recae en los oficiales intermedios afiliados a la Unión Militar Española (UME), y hasta cuenta con una lista con nombres y apellidos de 70 militares conjurados. Con esta lista en la mano se ha dirigido al el general Llanos de la Encomienda, comandante de las fuerzas de la 4ª División Orgánica (el ejército destacado en Cataluña), para que proceda a la detención de los sediciosos. Pero Llanos de la Encomnienda se niega, alegando que esta detención masiva de oficiales si que podría ser el detonante de una revuelta militar. El general asegura a Escofet que tiene la situación controlada, que se ha dado orden de acuartelamiento de todas los destacamentos, que la situación en los cuarteles está controlada y que los oficiales bajo sus órdenes no secundarán el alzamiento del ejército de África.

    Companys también cuenta para hacer frente a la sedición con un aliado incómodo: los obreros de los diferentes sindicatos, con especial significación de los anarcosindicalistas de la CNT, pero también de los trotskistas del POUM, la UGT, miembros de su própio partido, ERC y otros sindicatos y partidos de afiliaciones diversas. Desde el día 17 que los dirigentes cenetistas Durruti y García Oliver piden armas para sus filiados a Escofet, pero el gobierno catalán recela. Pero los arsenales de la Generalitat son escasos y, sobretodo, se niegan a armar a unos revolucionarios, temeroso que las armas apunten primero a los sublevados y después se vuelvan contra la Generalitat y el gobierno republicano.

     

    Una calurosa madrugada

    La noche del 18 de julio de 1936 avanza, calurosa, hacía la madrugada del 19. Companys no está tranquilo. Se ha pasado el día reunido en su despacho del palacio de la Generalitat, pero pese a las promesas de Llanos de la Encomienda, no consigue conciliar el sueño. Sale a dar una paseo por las Ramblas acompañado de Ventura Gassol, el poeta que era su consejero de cultura. La popular arteria barcelonina había vivido sus últimas horas de bullicio ajeno a los avatares políticos. Allí, sobre las cuatro de la madrugada, llegan las noticias que una columna bajo el mando del coronel López Amor ha salido del cuartel del Bruc en dirección a la Plaza Cataluña. La batalla por Barcelona ha comenzado y Companys se dirige primero a la Generalitat y después, a petición de Escofet, a la Comisaria General del Orden Público, en la Vía Laietana para evitar que caiga prisionero como ocurrió en le 34.

    Desde la tarde del 18 alrededor del edificio de la comisaria, y bajo las órdenes de Escofet, se han concentrado la 41ª compañía de asalto, y la 2ª, 3ª, 5ª y 8ª compañías de Seguridad. Es un buen punto desde donde distribuir las fuerzas cuando empiecen los enfrentamientos. También se han apostado fuerzas en puntos estratégicos en las rutas que van de los cuarteles al centro de la ciudad: se ha destacado tres compañías de Seguridad en el Cinc d’Oros (Diagonal con Paseo de Gracia), fuerzas en correos, telégrafos, Conselleria de Governació, los Mossos de Escuadra cubriendo al Generalitat y varias compañías acuarteladas en la Plaza España y la Barceloneta para poder intervenir donde se les requiera. La Guardia Civil permanece acuartelada en las casernas de la calle Ausias March y Consell de Cent. Pero Escofet y Companys saben que sus fuerzas son exiguas y claramente insuficientes en el caso que todos los destacamentos de Barcelona se adhieran a la revolución.

    A medida que avance el día y se multipliquen los combates, se demostrará que el plan diseñado por Escofet es un acierto, pero el mérito de la victoria se debe en buena parte al contingente de obreros y sindicalistas mal armados. Gente de la CNT y la FAI, pero también del POUM, de Esquerra Republicana, de Estat Català o de la UGT colaborarán en la defensa de Barcelona. También será un factor importante la inactividad en algunos cuarteles, el posicionamiento a favor de la legalidad republicana de casi toda la Guardia Civil y algunos militares como la escuadra aérea del aeródromo del Prat, donde la decidida actuación de Díaz Sandino permite que la escuadra se mantenga fiel a la república y se pueda atacar desde el aire a los sublevados. Un apunte histórico: durante la revuelta de Companys el el 34, Diaz Sandino se había negado a bombardear el palacio de la Generalitat por lo que había acabado encarcelado en el castillo de Montjuich.

     

    Los enfrentamientos se acercan

    A media mañana del día 19 La columna de López Amor, la primera columna sediciosa en salir del cuartel del Bruc, ha llegado hasta la cercana Plaza Catalunya donde tenia la intención de bajar por la Vía Laietana y ocupar todas los centros neurálgicos de la ciudad, pero la resistencia de los guardias de asalto y los obreros ha invertido la situación, y ahora los militares están sitiados en un puñado de edificios de la plaza. El propio López Amor ha sido detenido de manera harto inverosímil en la propia plaza y es trasladado a la comisaría.

    Más abajo, en el frente marítimo, los militares controlan Capitanía General, las atarazanas y el edificio de las dependencias militares, por lo que el frente marítimo alrededor del monumento a Colón queda bajo control militar. También la Plaza Universidad y algunos otros edificios sigue en manos rebeldes. Pero los militares apenas han completado ninguno de sus objetivos; por el momento el golpe se ha parado pero la batalla no está, ni mucho menos, ganada. Desde Mallorca ha llegado Goded a capitanía con un hidroavión y está tratando de reorganizar al defensa, pero tras una serie de infructuosos contactos telefónicos con el objetivo de reorganizar sus fuerzas, se da cuenta de lo delicada de su situación. Todavía nadie ha perdido ni ha ganado la batalla; los militares están siendo sitiados por los muchos elementos civiles que se unen a las fuerzas republicanas, se ha parado el golpe, pero la batalla no está ganada: los los combates hace muchas horas que duran y la falta de preparación militar y el agotamiento pueden hacer mella entre los defensores republicanos. Además, si en el resto de Cataluña el alzamiento logra cubrir sus objetivos, pueden marchar sobre Barcelona para socorrer a los militares de la capital.

     

    Una columna de Guardias civiles.

    La tarde y los combates siguen durante la tarde y la gran duda sigue siendo el papel de la Guardia Civil, una fuerza que puede ser decisiva para decantar la balanza a uno u otro lado. Escofet habla con el general Aranguren y le solicita la intervención de sus hombres en favor de la República. Araguren hace unas horas que ha hablado con Goded: el general golpista le ha exigido que sus hombres se unan a la revuelta, pero Aranguren le ha dado largas. Ahora, por fin, accede a dar soporte a la Generalitat y al cabo de un rato una columna de hombres armados sube en formación militar por la Vía Laietana. Al frente, un escuadrón de 80 soldados del grupo de intendencia bajo las órdenes del comandante Sanz Neria, y detrás dos columnas en grupo de a dos de 400 guardias civiles encabezados por el coronel Escobar.

    Al ver el avance de esta formidable fuerza militar, Escofet y todos los presentes en la comisaría contienen la respiración. Aranguren ha asegurado la fidelidad de la Guardia Civil, pero puede ser una estratagema. Al fín y al cabo, hace horas que ha comenzado la revuelta y al Guardia Civil ni se ha posicionado ni ha he actuado en contra de los sediciosos. Y no es necesario hacer mucha memoria para recordar la participación de la benemérita en los múltiples punchs de la historia de España. Todos los presentes en Via Laietana saben que aquella columna puede marcar el curso de los acontecimientos. Por eso, cuando los uniformados se detienen en perfecta formación bajo el balcón en el que aguarda Companys y el comandante Escobar saluda militarmente al President y le comunica que está a sus órdenes, se escucha mas de un suspiro de alivio. La batalla por Barcelona acaba de dar un vuelco decisivo.

     

    La cabeza de la rebelión

    Tras la rendición de Capitanía General, el jefe de la rebelión militar en Cataluña, el general Goded, escoltado por la Guardia Civil, llega detenido a la comisaría de Vía Laietana. El President Companys lo incita a grabar un comunicado que será emitido por la radio con el fin de reconocer la derrota y acabar así con los focos de resistencia. Companys le recuerda que en el 34, al ser detenido, él hizo lo mismo para evitar derramamiento de sangre. Al final, el general accede, poniendo fin a la sedición militar en territorio catalán.  

    Frederic Escofet (wikipedia)

    Frederic Escofet (wikipedia)

    Lluis Companys  (wikipedia)

    Lluis Companys (wikipedia)


  • Spot 2 Cuartel de Pedralbes - El Bruc

    Cuartel de Pedralbes - El Bruc

    Published by Alababalà on 26/04/13
    Location: Barcelona

     

    La columna de López Belda

     

    El capitán López Belda es el primero de salir de este cuartel de Pedralbes, sede del regimiento número 13 de infantería de Badajoz, con destino Capitania General. Se ha pedido esta protección de forma oficial desde el edificio de capitanía, así que en teoría esta columna no es sediciosa. Pero nada mas salir se le unen elementos civiles, fascistas y requetés, que no dejan duda de la significación del destacamento, y es que López Belda es uno de los mas destacados entre los militares conjurados. Los ojos que los obreros tienen apostados cerca de los cuarteles ven lo que ocurre, y apenas han iniciado la marcha, las sirenas de las fábricas y de los barcos amarrados al puerto rugen, despertando la población y alertando que la batalla ha empezado.

    Esta columna bajará dirección el edificio de capitanía por la Diagonal, Calle Urgell, Ronda Sant Pau y Paralelo, pero el llegar a Portal de la Pau será diezmada por el ataque de la Guardia de Asalto, y sólo una pequeña parte de sus miembros (entre los cuales López Amor) conseguirá alcanzar el edificio de Capitanía.

    Nada mas salir esta columna “oficial” y no sediciosa, los golpistas inician la sublevación. El primer paso de es controlar el propio cuartel. Saben quien está de su lado, quien se puede presionar para que se les una y quien necesita ser desarmado y arrestado. En la caserna de Pedralbes, uno de los militares puesto bajo arresto es el coronel Espallargas, jefe del regimiento. Encabezados por el comandante López Amor, los sediciosos consiguen rápidamente el control del cuartel y del regimiento. Otro de los detenidos es el general Sampedro, leal a la República, que después de haber controlado al situación en el cuartel de Alcántra, se ha dirigido al Pedralbes para arengar la tropa e intentar contener los sediciosos. Los oficiales intermedios, sobretodo los capitanes, toman el mando del regimiento y preparan la salida de una segunda columna.

     

    Los civiles insurrectos

    Al cuartel del Bruc, como en el de Sant Andreu y otoros puntos, llegan heterogéneos grupos de activistas de extrema derecha para unirse a las fuerzas sublevadas. Lo cierto es que son pocos, muchos menos de los esperados. Algunos falangistas, militares retirados, monarquicos.... Los elementos civiles comprometidos con la revuelta liderada por la UME tenían dos papeles: por un lado la captación de fondos y soportes políticos para la sedición y, por el otro, aportar militantes armados que dieran soporte a las tropas. Además de algunos grupúsculos como Cruces de Sangre, las Juventudes Antimarxistas o el España Club, los que mas fuerzas de choque podían aportar dado estructuras organizativas paramilitares eran los falangistas y los carlistas.

    Por un lado tenemos a los falangistas, una fuerza absolutamente minoritaria en Cataluña, ajena al cuerpos social aunque con cierta capacidad de protagonismo por sus acciones violentas. Al fin y al cabo estamos en al época del auge de los fascismos, y las afinidades con el movimiento italiano y el nazismo alemán dotan a la falange un cierto protagonismo aunque su número de afilados sea marginal.

    En el caso de los carlistas el principal problema son las mainifiestas diferencias que tienen con los militares. Después de todo, la autonomía política que la República ha otorgado a Cataluña es algo que se alinea bastante con los postulados carlistas, una ideología que ha evolucionado bastante desde los tiempos en que reclamaba la reinstauración de la inquisición y ahora intenta encontrar un hueco en la política del s.XX. Lo que está claro es que en 1936 el carlismo aún tiene fuerza en Cataluña; lleva tiempo preparando su propia rebelión contra la república, y tiene capacidad de movilizar varios miles de voluntarios, ya sea en la propia ciudad de Barcelona o en sus feudos tradicionales del interior del país. Varios levantamientos y tres guerras carlistas configuran su poso levantisco y no se molestan en demostrar sus intenciones al hacer demostraciones de fuerza en sus concentraciones, como la celebrada en noviembre del 35 en Montserrat que había reunido 40.000 militantes y en donde se habían escuchado proclamas a prepararse para la lucha.

    Unos y otros han mantenidos contactos con los militares, pero las negociaciones no han sido muy fructíferas. Los militares desconfían de los civiles y de ciertos aspectos de las respectivas ideologías de carlistas y falangistas. Prefieren llevar ellos el peso de la revuelta, contando con los civiles como elementos de apoyo. Las cabezas visibles del carlismo catalán, ante la negativa de proporcionarles armas antes del alzamientos y el poco entendimiento mútuo, ha ordenado a sus hombres no sumarse a la revuelta, aunque algunos hacen caso omiso y se dirigen a los cuarteles.

    Entre una cosa y la otra, sumado a la rápida respuesta contra el alzamiento y el caos que se adueña de Barcelona, son pocos los militantes de la extrema derecha catalana que acuden a los cuarteles para apoyar la insurrección. Aún así, los heterogéneos civiles congregados en los cuarteles se han unido a la tropa. Se les proporciona armas, algo de equipamiento militar y se les dota de un brazalete identificador para evitar infiltrados.

     

    La columna de López Amor

    Tras hacer efectivo el control del cuartel, el capitán López Amor se apresura a organizar una segunda columna compuesta por una compañía de fusileros, una de ametralladoras y dos piezas de artillería ligera. A esta nieva fuerza también se le unen el grupo de 150 elementos civiles de extrema derecha que configuran una compañía de fusileros irregular. El objetivo de esta columna ya es abierta y declaradamente sedicioso, y tiene como objetivo marchar sobre la plaza Cataluña con el fin de confluir con el resto de fuerzas golpistas y caer desde allí sobre los edificios oficiales, particularmente la Comisaría de la Via Laietana en el que se halla Lluís Companys y sus colaboradores organizando la defensa de la legitimidad republicana.

    En Plaza Cataluña, pero, la columna de López Amor se enfrentará a los hombres de la 2ª compañía de seguridad y el destacamento que protege edificio de telefónica , y, tras la incorporación de los obreros armados a la lucha, quedarán sitiados en varios edificios de la plaza.

     

    La soldadesca.

    El ruido de las sirenas dando la alarma pilla por sorpresa a la columna. Como acostumbra a pasar, muchos de los soldados rasos no saben muy bien lo que pasa. Son soldados y lo suyo es obedecer, que para pensar ya están los mandos. Muchos no saben que están tomando parte en una sublevación militar; solo saben que han recibido una generosa ración matutina de coñac. A algunos se les ha dicho que hay que afrontar una sublevación anarquista, y a otros que van a realizar un desfile con motivo de la Olimpiada Popular. También se les ha dicho que en caso de ver obreros levanten el puño para desconcertar el enemigo. También se les ha dicho que hay que salir a defender la República y que griten Viva la República si ven grupos de trabajadores, cosa que harán al llegar a Plaza Cataluña desconcertando a los republicanos. El caso es que los oficiales golpistas no confían en la adscripción de la soldadesca a la causa golpista, y este es uno de los motivos por los que los hacen marchar en columna, agolpados y controlados, mal informados y confiando en la proverbial disciplina que se le supone a cualquier militar, incluidos los del cochambroso ejército español. Y así, armados y equipados, marchan en columnas sobre los adoquines acompañados del estruendo de las sirenas.

    Aspecto del Cuartel de Pedralbes

    Aspecto del Cuartel de Pedralbes
  • Spot 3 Plaza Catalunya

    Plaza Catalunya

    Published by Alababalà on 26/04/13
    Location: Barcelona

     

    El centro neurálgico

    Todo el mundo sabe que el gran descampado de la Plaza Cataluña es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, el pivote entre la zona nueva del Eixample y la ciudad vieja, y la puerta de entrada a la zona en la que se concentran los edificios gubernamentales. En definitiva, el sitio sobre el que las tropas deben confluir para tomar la ciudad.

    Sobre la plaza avanza la columna de López Amor, que se ha visto sometida a un intenso fuego por parte de la guardia de asalto y los obreros. Aún así ha llegado hasta la plaza Universidad en la que efectivos del regimiento de Montesa procedentes de la caserna de Numáncia se han hecho con el control del edificio universitario. Desde esta posición de fuerza, los militares cubren sin demasiadas dificultades los centenares de metros que les separan del centro de la Plaza Catalunya en la que apostan las piezas de artillería.

    Las fuerzas republicanas se han replegado a la Ronda y Calle Pelaio, pero cada vez más y mas obreros y fuerzas leales a la república connfluyen sobre los alrededores de la Plaza. Escofet envia la 2ª Compaña de Seguridad desde Via Laietana hácia la Plaza y llegan al mismo tiempo que las fuerzas de López Amor. Empiezan los disparos, pero el capitán Llop de la compañía de Seguridad pide parlamentar. Se acerca y entonces revela sus intenciones: se pasa al enemigo y pide a sus compañeros que hagan lo mismo. Los oficiales de Asalto lo impiden y empieza otra vez el fuego de fusilería, pero ante la superioridad militar, los guardias se retiran a las calles adyacentes.

     

    La telefónica

    Uno de los edificios claves es el de telefónica. Controlarlo significa controlar las telecomunicaciones de la ciudad y las comunicaciones con el exterior, por lo que Escofet ha apostado a un destacamento guardias de asalto en el edificio. El mismo coronel López Amor avanza hacía la telefónica y saluda militarmente a los defensores, que le corresponden el saludo pero se niegan a unirse al sedición y a entregarle de manera pacífica la plaza. Así las cosas, los guardias se hacen fuerte en los pisos mas elevados del edificio que es alcanzado por los primeros proyectiles. En poco rato los militares conseguirán ocupar la planta baja del edificio, pero allí quedarán sitiados sin poder conquistar el resto de las dependéncias.

     

    La detención de López Amor

    En las primeras refriegas el capitán López Amor resulta herido leve, y entra a curarse en el edificio del Círculo Militar, un selecto club de oficiales situado en la Plaza. Al salir del Círculo Militar, López Amor es detenido por un grupo de guardias de asalto de la 5ª compañía, buena muestra del caos que debería reinar por la Plaza y sus alrededores y de lo inestables que son las posiciones de los contendientes. López Amor es trasladado inmediatamente a la comisaria de la Via Laietana, perdiendo la rebelión una de sus piezas mas importantes de la manera mas absurda posible.

     

    El desalojo de la Plaza

    Lo que había empezado siendo un tiroteo contra el edificio de la telefónica, ahora es un tiroteo generalizado. Las balas llueven sobre el centro de la Plaza desde todas las calles y edificios adyacentes. Ante esta situación, de poco sirve la artillería, y resulta insostenible para los militares mantener su posición en el centro de la Plaza. Por ello deciden ocupar algunos de los edificios que rodean el sitio y hacerse fuertes a la espera de refuerzos. Los militares se dividen en varios grupos y ocupan el Hotel Colón, la planta baja del edificio de la telefónica, el Círculo Militar y el famoso Café Maisón Doré.

    Desde estas posiciones, los militares pueden barrer con su fuego la Plaza Cataluña, aunque necesitarán recibir ayuda y municiones para poder aguantar el asedio al que son sometidos desde todos los ángulos. Pero a la Plaza solo van llegando trabajadores y civiles que se suman a los guardias y se preparan para el asalto. El fuego cruzado impide un asalto masivo, pero los atacantes van avanzando lentamente; el comandante Gómez García con un puñado de hombres se ha infiltrado por los túneles del metro y ha conseguido ocupar algunas posiciones que comprometen las posiciones de los militares sitiados. Son las ocho de la mañana y les espera un largo día por delante.

     

    La Guardia Civil

    A lo largo del día se han producido algunos intentos de asalto a los edificios en los que los militares se han hecho fuertes, pero han sido rechazados por el fuego militar. Pero sobre las tres de la tarde  la situación da un vuelco: aparece la guardia civil. La columna de la benemérita, comandada por el coronel Escobar se ha presentado sobre las 14.30 ante Companys para ayudarle a poner fin a la revuelta. Después se ha dirigido hasta la plaza Universidad, en donde han desarmado por sorpresa a los resistentes del edificio universitario, que habían pensado que los tricornios venían en su auxilio. Acto seguido los hombres de Escobar se dirigen a la Plaza Cataluña donde se incorporar a la lucha al lado de los obreros y la Guardia de Asalto. Sin duda una estampa curiosa para muchos de aquellos trabajadores sindicalistas que históricamente han sufrido la represión ejercida por la Guardia Civil.

    El gobierno del Frente Popular siempre ha recelado de una fuerza tan identificada con las fuerzas conservadoras como la Guardia Civil, un cuerpo que cuenta en su haber con un historial de participación en varios golpes de estado como el del general Pavía y, mas recientemente la Sanjurjada. Por ello se habían introducido significativos cambios en el status del cuerpo, el más importante del los cuales había sido desvincularlo del ministerio de defensa y pasa a depender del Ministerio de Gobernación. En julio de 1933, además, se habían reducido el número de tercios de 28 a 19 y los dos tercios que quedan en territorio catalán, el 3º y el 19º, han pasado a depender directamente de la Generalitat de Cataluña. Si tenemos en cuenta que el cuerpo dispone de unos 3000 miembros distribuidos por todo el territorio catalán, y que uno de los tercios, el 19ª, está enteramente radicado en Barcelona contando con ocho compañías y cuatro escuadrones de caballería, entendemos la importancia crucial de esta obediencia militar al gobierno de la Generalitat. La fidelidad por parte de los mandos de la Guardia Civil resultará crucial para el desenlace de la batalla, ya que de haber optado por sumarse a la sedición probablemente el resultado habría sido otro o, por lo menos, habría sido mucho más difícil y doloroso para los milicianos y obreros poder parar el golpe. Claro que también cabe señalar que la Guardia Civil esperará bastantes horas antes de posicionarse claramente e intervenir en la contienda, y que más de un guardia se une al bando sedicioso durante los combates. Pero siguen siendo un cuerpo militarizado y organizado, nada sospechoso de tendencias izquierdistas, y sin duda, los combatientes golpistas de la Plaza Cataluña, exhaustos y sin municiones, prefieren rendirse a la benemérita antes que a la turba de obreros que los rodean.

     

    La derrota

    Con al llegada de la guardia civil de Escobar se empieza el ataque final. Para ellos se cuenta también con piezas de artillería capturadas a los rebeldes que impactan contra el Hotel Colón. Sucesivamente los asaltantes han conseguido ocupar el Casino Militar, la telefónica, y finalmente cae el Hotel Colón. La guardia civil se hace cargo de los detenidos.

    Plaza Cataluña despés de los combates

    Plaza Cataluña despés de los combates
  • Spot 4 El “Cinc d’Oros”

    El “Cinc d’Oros”

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

    En las confluencias de la Diagonal con Paseo de Gracia aguardan tres compañías de Guardias de Asalto y un escuadrón de caballería que ha dispuesto Escofet en este punto estratégico para hacer frente a las columnas que puedan bajar desde los cuarteles de Pedralbes, de la calle Girona o de la lejana caserna de Sant Andreu.

    El Cinc d’Oros (el cinco de oros de la baraja) era popularmente llamado sí por el obelisco central y los cuatro pivotes situados en al rotonda central de la plaza. Inaugurado en el mismo año de 1936 y originariamente dedicado a Pi y Maragall, esta coronado por una estatua femenina alzando una hoja de Laurel, una alegoría de la República que tras la victoria franquista unos años después será convenientemente substituida por una águila imperial y otros adornos acordes con el régimen.

     

    La guardia de asalto

    Oficialmente denominados Guardias de Seguridad y Asalto, este cuerpo fue instaurado el 9 de febrero de 1932 por el gobierno de la Segunda República par hacer de contrapeso en materias de orden público a la poderosa Guardia Civil y sus adscripciones políticas demasiado identificadas con el antiguo régimen.

    En Cataluña, el cuerpo de Guardias de Asalto se compone de unos 2000 efectivos, casi todos radicados en Barcelona y repartidos en en nueve compañías de Seguridad encargadas de trabajos de vigilancia en la calle y nueve compañías de Asalto que, junto a dos escuadrones de caballería, estaban preparados para intervenir en conflictos y revueltas (algo así como el precedente de los antidisturbios). Tras la detención de algunos oficiales implicados con la sublevación militar, es el cuerpo de seguridad mas fiel a la legalidad republicana: el 70% de sus efectivos se mantendrá fiel a la República y durante el conflicto (tras fusionarse con la Guardia Civil) pasará de ser un cuerpo de élite utilizado por el gobierno tanto para operaciones pseudo-militares como para le control de la retaguardia. En Cataluña, los guardias de asalto están directamente a las órdenes de del comisario General Frederic Escofet que sabrá hacer un buen uso de los efectivos con los que cuenta.

     

    Los primeros enfrentamientos de la ciudad

    Es en el Cinc d'Oros, sobre las cuatro y media de la madrugada, dónde el que se registran los primeros enfrentamientos de la ciudad. Los escuadrones de Caballería de los dragones de Santiago han salido del cuartel de Gerona con la intención de confluir con las piezas de artillería procedentes del cuartel de Sant Andreu. Avanzan cabalgados y confiados hasta la Calle Córsega a la altura de Roger de Llúria, cuando una descarga de fusilería propinada por los guardias de asalto y civiles armados descabalga la primera escuadra.

    La segunda escuadra abandona sus monturas y toma posiciones tras los animales muertos y los portales. Desde estas posiciones frenan un intento de carga del 1r escuadrón de caballería del los cuerpos de Seguridad, que ante la respuesta militar se dejan de cargas de caballería y toman prudentes posiciones a pie.

     

    Llegan los Cañones.

    Las tres piezas de artillería que han salido de Sant Andreu montadas en camiones para unirse a la caballería de Santiago avanza. Ha pasado enfrente del cuartel de Girona, ha avanzado por Travessera de Grácia y cuando se dispone a bajar por el Paseo de Gracia son detenidos por el fuego de de la 7ª Compañía de seguridad. Tras unas horas de combate, los artilleros se rinden y las piezas pasan a manos de los republicanos.

     

    Los Carmelitas

    Sobre las ocho de la mañana, y ante la imposibilidad de avanzar y la progresiva llegada de refuerzos civiles dispuestos a hacer frente a la sublevación, los militares del regimiento de caballería de Santiago (básicamente los oficiales) que han luchado toda la madrugada en los alrededores del Cinc d'Oros, acompañados de algunos guardias civiles sumados a la revuelta, deciden refugiarse en el convento de los Carmelitas de la Calle Roger de Llúria. Como el resto de sus camaradas de sedición se quedan atrapados en este punto hostigados toda la tarde del día 19. No será hasta la madrugada del día 20 cuando, exhaustos, pedirán rendirse a la Guardia Civil.

    Una columna de la guardia civil comandada por Escobar llega al sitio para aceptar la rendición de los resistentes y escoltarlos, pero la multitud concentrada en el sitio quiere venganza, tanto de los militares como de los frailes carmelitas que les han dado cobijo. Nada podrá hacer la Guardia Civil para evitar la muerte de los rendidos.

    Guardias de asalto

    Guardias de asalto
  • Spot 5 Capitanía general

    Capitanía general

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

    El centro del poder militar en Cataluña

    El edificio de capitanía general es la sede del mando de la 4ª División Orgánica. La reforma impulsada por Manuel Azaña en 1931, durante su etapa como ministro de guerra, había intentado reducir el exceso de oficiales en el ejército español que contaba con 800 generales y 21.000 oficiales para 118.000 soldados (¡sale a un general por cada 150 soldados!) y redujo las divisiones de 18 a 8, convirtiéndose en divisiones orgánicas. La 4ª División Orgánica era la radicada en Cataluña, y bajo la comandancia del general Llano de la Encomienda, contaba con dos brigadas de infantería, una de caballería, una de artillería, un regimiento de artillería de montaña  y batallones de zapadores y ametralladoras además de una escuadra del ejército del aire. En total entre 8000 y 10000 hombres parte de los cuales en verano del 36 están de permiso.

    Llano de la Encomienda cree que tiene la situación bajo control y hasta dos veces ha acudido en su presencia Escofet para pedirle la detención de una lista de oficiales implicados en la rebelión. Pero Llanos de la Encomienda se niega, aduciendo que este si sería un motivo de sublevación. De madrugada Escofet llama a Llanos de la Encomienda y le informa de los primeros movimientos de tropas, y entonces es cuando el general entiende hasta que punto ha sido engañado por los suyos: sus tres generales San Pedro, Burriel y Legorburu, le han prometido obediencia, pero de ellos solo San Pedro permanece fiel a su palabra. San Pedro inicia una ronda por la diferentes cuarteles para intentar controlar al situación, empezando en el cuartel de Alcántara, pero al llegar a Pedralbes es detenido por los sublevados y encarcelado junto al coronel Espallargas, jefe del regimiento de Badajoz y también fiel a la República.

    A la vista de la situación, Llano de la Encomineda hace lo que puede para ganar tiempo. No declara el estado de guerra, cosa que habrías sacado automáticamente a todos los militares de los cuarteles, y resiste las presiones de sus oficiales para que se una a la sedición. El general de brigada Burriel telefonea al general Goded en Mallorca para informarle de la actitud de Llano de la Ecomienda, y Goded, que ha conseguido ganar la isla para la sublevación sin apenas disparar un tiro, ordena la inmediata detención de Llano de la Encomienda. El propio Burriel, pistola en mano, será el encargado de destituir y detener a su superior jerárquico, mientras que Goded se prepara para deplazarse desde Mallorca hasta Barcelona y ponerse al frente del golpe.

     

    Llegada de Goded

    No es hasta el mediodía del 19 que Goded llega a la Capitanía General. Ha despegado de Mallorca con una flota de hidroaviones dispuesto a encabezar la rebelión. Compañero de Franco durante al represión de las huelgas de Aturias en el 34, había estado conspirando activamente contra el gobierno del Frente Popular, motivo por el cual lo habían apartado de la capital destinándolo a Mallorca en calidad de director general de la Aeronáutica i de la 3a Inspección del Ejército.  

    Al llegar a capitanía General, Goded se hace una composición rápida de la situación. Apenas se han conseguido ninguno de los objetivos fijados, y algunos puntos claves como el palau de la Generalitat ni siquiera han sido atacados. Las fuerzas militares están paralizadas, hostigadas por los guardias y una turba de obreros armados (a menudo con las armas de los militares derrotados), y parte de la tropa al darse cuenta de la maniobra en la que están participando se ha pasad al bando contrario y algunas de las piezas de artillera que debían haber allanado el camino ahora han cambiadod e bando y se dirigen hacía la Capitanía General.

    Goded ordena al cuartel de Jaume I, sede del regimiento de Alcántara, que organice una columna y avance hacía Radio Barcelona y Radio Associació de Catalunya (RAC), pero las columnas son interceptados por obreros armados y deben refugiarse en el Hotel Ritz. También habla con Aranguren, el general de la Guardía Civil, para persuadirle que se una a la sedición, pero el general de la benemérita no accede. Intenta controlar la situación en el Prat, pero Díaz Sandino se ha rodeado de oficiales fieles y desde allí envía sus aviones a bombardear la posición de los sublevados. Ordena a su escuadrilla de hidroaviones intervenir, pero los pilotos han decidido abandonar el puerto de Barcelona ante la hostilidad de los marineros. Tampoco puede esperar ayuda del exterior, ya que no consigue comunicar con los destacamentos de Girona, Mataró y Figueres. Entoces Aranguren se da cuenta de lo delicada que es su situación mientras grupos de obreros y guardias van tomando posiciones alrededor del edificio de Capitanía.

     

    La derrota

    Goded se encuentra atrapado dentro del edificio de Capitanía General. Los combates en Plaza Cataluña han acabado, y las fuerzas del orden y una enorme masa de civiles armados (se han ido multiplicando a lo largo del día) confluyen sobre Capitanía. Un muro separa la ciudad del Moll de la Fusta, y tras este parapeto los asaltantes toman posiciones, incluidas algunas de las piezas de artillería capturadas a los rebeldes. Primero Aranguren y después del coronel Moxó del Estado Mayor han telefoneado a Goded con el fín de conseguir una rendición pacífica, pero la respuesta ha sido negativa en ambas ocasiones. Al atardecer empiezan los cañonazos y la multitud que rodea el edificio empieza el asalto. En un primer momento las ráfagas de ametralladora y las bombas de mano consiguen frenar la multitud, pero al final la turba entra por las puertas reventadas por los cañonazos.

    En el piso superior, Goded es detenido justo antes que pudiera suicidarse. La multitud intenta un linchamiento en las mismas puertas de capitanía, y la leyenda dice que la histórica comunista Caridad del río, madre del asesino de Trosky, Ramon Mercader, es la que salva a Goded aduciendo que se requería un juicio ejemplar. Otros oficiales no tienen tanta suerte y sus días acaban allí mismo.

    El general es obligado a transmitir este mensaje por la radio que da por terminada la sedición militar en Barcelona y da aliento a los republicanos de toda España: La suerte me ha sido adversa y he caído prisionero; sí queréis evitar que continúe el derramamiento de sangre, quedáis desligados del compromiso que teníais conmigo”.

    Goded será trasladado al buque prisión Uruguay en donde el 11 de agosto se celebraría el Consejo de Guerra que lo condenaría a la pena capital por el delito de sedición militar.  

    EL general Goded

    EL general Goded


  • Spot 6 Plaça del teatre

    Plaça del teatre

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

     

    El Sindicato

    Los anarcosindicalistas de la CNT también espían el movimiento de tropas, saben lo que ocurre en los cuarteles a través de sus ojos internos y externos, cuentan con afiliados dentro de Telefónica y otros puntos neurálgicos que les informan puntualmente, y las alarmas están preparadas para saltar al primer síntoma de movimientos sospechosos. Tienen sus propias ideas de como hacer frente a los fascistas y también tienen sus propias ideas sobre como organizar a la sociedad. Y están dispuestos a hacer las dos cosas a la vez.

    La CNT es el sindicato mayoritario en Cataluña, una particularidad mas de este trozo de mundo, ya que en ninguna otra parte la difusión de las doctrinas anarquista cuenta con una predicación tal entre los trabajadores. Cataluña, y singularmente Barcelona y alrededores, es de los pocos sitios de la península en los que se ha producido un proceso de industrialización, proceso que ha generado un enorme flujo de inmigrantes, ya sea de las tierras interiores de Cataluña o del resto de España. Así se ha formado en la planicie barcelonesa un proletariado que desde los primeros tiempos de la lucha obrera a mediados del s.XIX se ha decantado por el anarquismo que entronca con la tradición republicana, federal y levantísca de buena parte de las clases populares de la zona.

    En el ideario anarquista se proclama una visión igualitaria de todos los individuos a partir de la supresión de todas las clases sociales y todo signo de distinción social incluyendo la propiedad privada. También de proclama la abolición del estado, de cualquier estructura jerárquica, la religión y en general, cualquier tipo de control social o sumisión del individuo. Fue en 1872 cuando el anarquismo fue expulsado de la Internacional, rompiendo con el marxismo; uno de los principales puntos de discrepancia se centraba en la negación de la necesidad de una jerarquía de partido fuerte que instaure una dictadura del proletariado previa a la abolición de las clases, arguyendo que la dictadura del proletariado pude degenerar en una dictadura sin más (huelga decir lo acertado de la profecía anarquista).

    Para su praxis revolucionaria, el anarquismo adopta diferentes formas que no siempre tuvieron una convivencia fácil. Una vía es el sindicalismo apolítico que cuenta con un buen número de publicaciones y órganos de expresión, un sindicato que en vísperas de la guerra civil, cuenta con un medio millón de afiliados. Pero este anarcosindicalismo también convive con los partidarios de la acción directa, la lucha armada, a veces una lucha de autodefensa y supervivencia, otras adoptando formas que hoy llamaríamos terrorismo. Así dentro de la amalgama del anarquismo catalán podemos encontrar gente tan dispar como el individualismo violento de los integrantes de las FAI (partidarios de la acción directa), honrados e íntegros anarcosindicalistas, teóricos posibilitas partidarios de una cierta acción política, delincuentes comunes flirteando con el anarquismo en los bajos fondos de Barcelona o incluso gente muy, muy humilde sin apenas formación teórica que no tiene ningún problema de conjugar su militancia con la asistencia a misa. Pero lo cierto es que la hegemonia sindical de la CNT es tan masiva que muchos lo llaman, simplemente El Sindicato.

     

    Preparando una revolución

    Ante las informaciones que van llegando, los dirigentes de  la CNT se han concentrado en el Poblenou. Tienen sus planes. Hace tiempo que se escuchan rumores de sabre en el cuartel, y para conjurar la rebelión los anarcosindicalistas llevan tiempo rganizando el momento de la lucha y, ya puestos de la revolución. Por ello cuentan con una extensa red en los barrios en los que tienen presencia (todos los distritos obreros) organizados en cuadros de Defensa Confederales, con la idea de dotarse de un aparato que paramilitar con el que hacer frente a las fuerzas armadas. Los cuadros de defensa, organizados territorialmente en zonas muy delimitadas respecto a otros grupos, formados por seis miembros, con tareas muy precisas de carácter informativo, de espionaje e investigación, eran la organización armada clandestina primaria de la CNT. Ningún problema: la CNT está acostumbrada a trabajar en la ilegalidad, y aunque el gobierno Azaña ha legalizado el sindicato tras los años del bienio negro, a lo largo de su historia la CNT ha pasado muchos periodos de clandestinidad.

    Pero el principal problema que tienen esta organización subterránea es la falta de armas. Llevan tiempo organizando sus arsenales, pero no es fácil ni barato conseguir los pertrechos necesarios para enfrentarse a un ejército. Han pedido armas a Escofet, pero el Comisario de Orden Público se ha negado: la Generalitat ni tiene demasiadas armas ni está dispuesto a entregárselas a unos revolucionarios cuya declaración de intenciones es acabar con cualquier forma de gobierno, Generalitat incluida. Así que la CNT, en vistas de la inminencia del enfrentamiento, decide tomar por asalto algunos depósitos de municiones, como el buque-prisión Uruguay fondeado en el puerto (en el que estuvo encarcelado el propio Companys).

    El plan de batalla preparado por Durruti, García Oliver, Ascaso y los demás faistas del grupo Nosotros, es simple: dejar salir a las tropas de su cuartel y empezar a hostigarlas una vez se encuentren lejos de sus bases, cortándoles toda posibilidad de retirada y de aprovisionamiento. Años de violencia han dotado a los anarquistas de una cierta experiencia en esta materia; desde los tiempos del pistolerismo del periodo 1918- 1923, los levantamientos contra la República en 1932-33 o la revolución en Asturias el 1934, los referentes de la Comuna de París o la Revolución Rusa.... además la ciudad de Barcelona cuenta con la atávica tradición de las llamadas “bullangas”, levantamientos populares violentos, espontaneos e incontrolados, así como una cierta experiencia en el levantamiento de barricadas de adoquines y la quema de iglesias y conventos.

    Otra de las directrices es intentar confraternizar con los soldados y que estos cambien de bando y apunten las armas contra los oficiales. Al fin y al cabo, el soldador raso del ejército español era de extracción social popular, pobre y sin apenas posibilidades de promoción dentro del estamento militar, mal equipado y víctima de la incompetencia de los muchos oficiales de un ejército que en su historia moderna había cosechado mas derrotas que otra cosa.

    Pero esto no es todo. Una vez parado el golpe, los anarquistas tienen previsto seguir su lucha. Uno de los primeros objetivos es apoderarse de los arsenales de los cuarteles para poder armar el pueblo y empezar así el proceso revolucionario. También la ocupación de los puntos neurálgicos de la ciudad forman parte de la estrategia anarquista, como se demostrará con la ocupación por parte de los milicianos ácratas del estratégico edificio de la telefónica una vez finalizados los combates.

    Es 18 de julio, está anocheciendo y se declara una huelga general para el día siguiente. Muy pronto las sirenas de las fábricas sonarán alertando a la ciudad que los militares han salido de sus cuarteles, y columnas de camiones expropiados con las letras CNT FAI pintadas en sus puertas se dirigirán al centro de la ciudad para enfrentarse a los militares golpistas y empezar su própia guerra.

     

    La batalla

    La columna anarquista llega sobre las siete de la madrugada a su improvisado cuartel General situado en el Arc del Teatre. Desde allí Garcia Oliver organizan sus fuerzas contando con militantes de confianza como enlaces con los grupos de los comites de defensa situados en diferentes puntos de la ciudad. Con el objetivo de aislar las Atarazanas e impedir el avance de los militares que se encontraban en el Paralelo, concentran sus ataques sobre aquella zona. Avanzandod e portal en portal por Sant Pau y Nou de la Rambla, rápidamente hacen retroceder a los soldados que se concentran alrededor del Molino, atacados desde el Poble Sec por un Lado y el Raval por el otro.

    Controlado este punto los anarquistas se dirigen al edificio de las Atarazanas, donde se ha hecho fuerte el destacamento de artilleros. En un ataque frontal al edificio cae muerto uno de los històricos dirigentes anarcosindicalistas, Federico Ascaso.

    En todos los frentes los anarcosindicalista se baten. Quieren parar el golpe militar, pero también apoderarse de los arsenales de los cuarteles, con especial atención a los 30.000 fusiles del cuartel de Sant Andreu.

    placa_del_teatre

    placa_del_teatre


  • Spot 7 Bretxa de Sant Pau

    Bretxa de Sant Pau

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

    La columna de Santos Villalón

    El destacamento del regimiento de Montesa ha salido de madrugada de la caserna de Numancia para dirigirse a la Plaza España. Uno de las columnas se ha dirigido a la Plaza España, otra a la Plaza Universidad, y otra columna encabezada por el capitán Santos Villalón avanza por la Avenida del Paralelo. Son las 6 de la madrugada y la ciudad hace rato que la ciudad se ha despertado por la sirenas de las fábricas  que han advertido a la población del levantamiento militar.

    La columna avanza confiada. Pero el Paralelo pronto se convertirá en una trampa. A los dos lados de la avenida se alzan dos populosos barrios de trabajadores. A un lado el llamado Barrio Chino con sus calles retorcidas, su pobreza y sus miserables habitantes, dispuesto a abrazar cualquier causa que les prometa un futuro mejor. Al otro lado, el barrio del Poble Sec, poblado de menestrales y artesanos, con una fuerte implementación del Sindicat de la Fusta (sindicato de la madera), una agrupación gremial de carpinteros y que, a su vez, forma parte de la todopoderosa CNT.

    En sus diferentes variantes los dos barrios son feudos de la todopoderosa CNT, una organización que en vísperas de la Guerra CIvil española cuenta con cerca de medio millón de afiliados, es decir, casi todos lo trabajadores de las zonas industriales de Cataluña están afiliados a la CNT. A diferencia de Madrid, en la que la socialista UGT es mayoritaria, el anarquismo es la fuerza predominante en la lucha de clases catalana, un hecho clave para entender tanto el desarrollo de los hechos de la batalla por Barcelona como, sobretodo, los posteriores acontecimientos que tendrán lugar en Barcelona.

     

    El ataque popular

    Al llegar a la altura del lugar popularmente denominado La Bretxa de Sant Pau (confluencia de Ronda y calle de Sant Pau) en frente de donde entonces, como ahora, se alza el conocido cabaret El Molino, la columna sufre un intenso ataque por parte de dos compañías de guardias de asalto y multitud de elementos civiles. Los militares logran dispersar a los atacantes y colocan ametralladoras en la punta de la calle Sant Pau para controlar aquella zona, pero empiezan a sufrir el ataque de los obreros del Poble Sec desde el otro lado.

    El control del coredor que pasa por el Paralelo es fundamental para asegurar las comunicaciones y el abastecimiento entre la zona de capitania y las atrazanas por un lado y de los cuarteles de Pedralbes y Tarragona por el otro.

    Los atacantes del Poble Sec son en buena parte militantes del Sindicat de la Fusta, cuyas sede está situadas en la Calle Rosal, por lo que los militares deciden atacar este local. Tras duros enfrentamientos los militares consiguen sus objetivo, pero ya es demasiado tarde: atacados por todas aprtes no puden avanzar y deben contentarse con mantener la posición. Incluso un grupo de Guardias de Asalto que se habían unido a los militares, en ver la situación, optan por un prudente cambio de bando.

     

    Refuerzos anarquistas

    Los dirigentes de la CNT han pasado la noche reunidos en el Poble Nou preparando su plan de acción. Tras el estallido de las sirenas, se han dirigido al centro de Barcelona para hacer frente a los sublevados. Desde su improvisado cuartel general de la Plaça del Teatre, las fuerzas anarcosindicalistas empiezan a aatacar a los militares avanzando por Sant Pau y Nou de la Rambla, obligando a los militares a refugiarse alrededor del Molino donde combatirán hasta su rendición sobre la once de la mañana. Las famosas iluminaciones del Molino queda hechas trizas a causa de los combates.

    Barricadas en la Bretxa de Sant Pau

    Barricadas en la Bretxa de Sant Pau
  • Spot 8 La batalla dels Docks

    La batalla dels Docks

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

    La columna de López Varela

    En un tramo de los que hoy en día es la Vila Olimpica, en la avenida Icaria (bello nombre que constituye buena muestra del poso utopista anclado en la ciudad), se hallaba el cuartel de los Docks, cuartel del Regimiento de Artillería de Montaña nº1 bajo las órdenes del coronel Serra Castell. EL capitán López Varela es la cabeza de los sediciosos en este cuarte y ha conseguido hacerse con el control sin demasiadas dificultades.

    Desde este punto salen sobre las cinco de la madrugada dos camiones cargados de cañones en dirección a la Plaza España, mientras el grueso de la tropa espera que los Guardias de Asalto de la caserna de la Barceloneta acudan al cuartel para unirse a la revuelta. Al final deciden organizar su columna de tres baterias de artillería tiradas por mulos a la que se les unen un grupo de falangistas y voluntarios. Pretenden marchar sobre el centro de la ciudad pasando por la Avenida Icária, seguramente para subir por Vía Laietana. Pero como ocurre en otros frentes, al pasar al lado de un barrio popular, en este caso la Barceloneta, son atacados por la población y las fuerzas del órden público.

     

    Una barricada de algodón

    Nada mas salir de su cuartel, reciben un primer ataque de la aviación de Diaz Sandino y al acercarse al populoso barrio de la Barceloneta, empiezan a recibir los primeros disparos de los trabajadores y los guardias de asalto de la caserna de la Barceloneta, que lejos de haberse unido a la sedición se aprestan a hacer frente a los militares. La columna soporta el intenso fuego y sigue avanzando protegida por el fuego de metrallador y fusilería de los soldados. Pero al llegar a la altura de la plaza de toros El Torí (hoy desaparecida) tienen que detenerse. Los obreros les atacan desde la plaza y los estibadores de la CNT han levantado una inmensa barricada hecha con enormes balas de algodón que se encontraban en el puerto y que se revelarán como una excelente materia para absorber impactos de todo tipo de poryectiles, artillería incluyda.

    Además, los trabajadores cuentan con armas que les ha cedido el comandante de la caserna del 16º grupo de asalto a cambio de sus carnets sindicales. También se añade a la refriega la 48º compañía de Asalto por orden de Escofet. Los militares, parapetados tras las piezas de artillería y los animales muertos se defienden, pero cada vez se encuentran más hostigados y rodeados desde todos lo ángulos. Sobre las ocho de la madrugada los miliares deciden retirarse hacía el cuartel de los Docks, pero el intenso fuego aniqula casi toda la columna. Solo un puñado de supervivientes, incluido el capitán López Varela, serán detenidos y enviados al edificio de Gobernación .


     

    Aspecto del toril de la Barceloneta

    Aspecto del toril de la Barceloneta
  • Spot 9 Plaza España

    Plaza España

    Published by Alababalà on 30/04/13
    Location: Barcelona

    La olimpiada que no pudo ser

    Dominando desde la altura la Plaza España, el estadio Olímpico es la sede de la Olimpiada Popular que se debería haber inaugurado en Barcelona, precisamente, aquel 19 de julio. La Olimpiada Popular ha sido una apuesta para la organización de un evento deportivo que contrarrestara los Juegos Olímpicos que se celebran en Berlín bajo la presidencia de Hitler, unos juegos que el régimen nazi utiliza como escaparate de su poder y su ideología. Ante esto las Olimpiadas Populares quieren recuperar el espíritu olímpico, rompiendo el esquema de enfrentamiento entre países, ya que los atletas pueden representar regiones como por ejemplo el maruecos ocupado por Francia, pero también Alsacia, Cataluña o Euskadi envían sus delegaciones. Pero los atletas y los numerosos visitantes al evento se han visto sorprendidos por los acontecimientos, y muchos de ellos se alistarán como voluntarios para combatir el fascismo.

     

    La ocupación de la Plaza

    Sobre las cinco y media de la madrugada llegan a la plaza una columna del regimiento de caballería de Montesa procedentes del del cercano Cuartel de la calle Tarragona. Otras dos columnas procedentes del mismo cuartel se han dirigido por el Paralelo hacía las Atarazanas y hacía la Plaza Universidad. La columna está compuesta por un escuadrón y una sección de ameralladoras y a su llegada recibe alguons disparos procedentes de la caserna de la Guardia de Asalto. En estas dependencias se halla un retén situado allí para poder trasladarse donde se requiera su intervención. Pero tras unos minutos de enfrentamientos los guardias dejan de oponer resistencia, algunos se unen a la tropa sediciosa y el resto de guardias permanecen a la expectativa dentro de sus dependencia.

    A los militars de la Plaza España se les une una sección del regimiento de artillería de montaña procedente de la caserna de los Docks, dos camiones que han podido pasar antes que la la columna salida de aquel cuartel haya sido detenida y diezmada. Tras cruzar la ciudad, sus piezas de artillería vienen a reforzar el control de la caballería sobre la plaza, hecho proverbial en vistas del cariz que están tomando los acontecimientos.

     

    Resistencia popular

    De Sants y Hostafrancs empiezan a surgir trabajadores armados que disparan contra la plaza. En la calle de la Creu Coberta, que da directamente sobre la plaza, los obreros de Sants empiezana  construir una barricada. Sobre este emplazamiento dispara una de las baterias, causando muchas bajas entre los trabajadores, que sin embargo siguen levantado la defensa del barrio. Como en otras partes, las fuerzas militares empiezan a vers ehostigados por francotiradores que disparan desde multitud de puntos: azoteas, ventanas, balcones.... Es dificil para un regiimiento de caballeria enfrentarse a una guerrilla urbana.

    Y entonces los guardias de Asalto que han mantenido una prudente espera, se deciden a intervenir de nuevo acosando a los militares desde su caserna, sumándose al creciente número de civiles que hostigan a los militares rebeldes.  

    plaza_espana

    plaza_espana
  • Spot 10 Plaza Universidad

    Plaza Universidad

    Published by Alababalà on 01/05/13
    Location: Barcelona

    Hasta la Plaza Universidad ha llegado una e las columnas del regimiento de Caballería de Montesa procedente de la caserna de Numáncia. Ha alcanzado su objetivo de ocupar plaza haciéndose fuerte en el edificio de la Universidad sin encontrar resistencia. Pero no es hasta mas tarde, cuando empiezan los combates en este punto, cuando una convoy de tres camiones de guardias de Asalto de la 45ª Compañía que se dirige a los combates del Cinc d’Oros es atacado por los militares al cruzar la Plaza. Atrapados por el fuego los guardias se parapetan tras los vehículos y empieza un tiroteo que se prolongará varias horas.

    Por aquí ha apsado la columna de López Amor procedente del cuartel de Pedralbes. El enlace con el regimiento de Montesa ha sido un balón de oxígeno para los militares que, desde este punto bajo control militar, se han lanzado sobre la Plaza Cataluña.

    Pero como ocurre en otros sitos de la ciudad, el punto estratégico pronto se convierte en un ratonera y las fuerzas republicanas hostigan los militares destacados en las dependencias universitarias. No es hasta la tarde cuando los militares creen estar a salvo: un torrente de uniformes militares y de la guardia civil invade la Plaza silenciando las armas. El coronel Escobra de la guardia civil se adelanta y es recibido como un salvador por parte de los militares resistentes. Pero Escobar comunica a los militares que la benemérita permanece fiel a la República y les ordena deponer sus armas y rendirse, quedando bajo la protección de la guardia civil.


  • Spot 11 Drassanes

    Drassanes

    Published by Alababalà on 01/05/13
    Location: Barcelona

    El edificio de las Drassanes (atarazanas) mantenía en su interior un parque de artillería cuyos integrantes se han unido a la sedición. Desde su posición los militares contribuyen a tener controlada la zona de Colón y el paseo marítimo bajo control militar. Para iniciar el ataque a capitanía es necesario reducir a los insurgentes que se hallan dentro, pero el fuego es intenso. Delante la sede del CADCI, más o menos en lo que hoy es el Centre d'Art Santa Mònica, se ha levantado una barricada que señala la frontera. Un par de ametralladoras situadas en la base del monumento a Colón y el fuego militar desde el edificio de la dependencias militares (enfrente de las atarazanas, cruzando las Ramblas) contribuyen a barrer la zona con fuego cruzado.

    Pero el asedio sobre la zona se va cerrando, y tras la caída de Capitanía General y la rendición de casi todos los puntos de resistencia las fuerzas confluyen sobre el final de las Ramblas. El 20 de julio los ocupantes de las atarazanas son sometidos a fuego de artillero con piezas capturadas y a bombardeos desde el aire pro parte de la escuadra de Diaz Sandino. Los atacantes van ganando posiciones, parapetados tras los gruesos árboles, avanzadillas hechas con colchones y muebles y unas paradas de libros que se hallan al final de las Ramblas. Pero los asediados se defienden, y uno de los mas prominentes líderes anarquistas, Francisco Ascaso, cae en pleno asalto alcanzado por una bala que le perfora la frente. Tras la rendición de las dependencias militares y la captura por parte de los obreros de las ametralladoras de Colón la situación se hace insostenible y los militares deciden rendirse a la guardia civil. Pero la mayor parte de los asaltantes pertenecen a la CNT, que han visto como Ascaso y muchos otros compañeros caían bajo el fuego de los sublevados. Sin que las fuerzas del orden puedan impedirlo, la ira de los sitiadores recae sobre los militares que pretendían rendirse, al igual que ha sucederá en el convento de los Carmelitas.

     

    Ascaso poco antes demorir

    Ascaso poco antes demorir
  • Spot 12 Caserna de Sant Andreu

    Caserna de Sant Andreu

    Published by Alababalà on 01/05/13
    Location: Barcelona

     

    Un botín codiciado.

    Uno de los puntos mas codiciados por los cenetistas es sin duda el Cuartel de Sant Andreu. ¿El motivo? 30.000 fusiles almacenados en sus dependencias, un formidable arsenal que será decisivo para el curso de la contienda.

    Desde primera hora el cuartel se ha significado como partidario del alzamientos, y desde allí han salido montados sobre camiones varias piezas de artilleria que han acabado en manos de los obreros tras caer de lleno en los enfrentamientos alrededor del Cinc d'oros. Un destacamento a la orden del general Legorburu dirige la defensa de las dependencias, para al cual se han colocado sacos terreros y se han emplazado ametralladoras en los tejados. Este dispositivo permite alargar al resistencia aún cuando los combates en el centro de la ciudad ya han cesado. Aún así, las crecientes fuerzas obreras junto con los bombardeos de la aviación de Diaz Sandino consiguen la rendición y ocupación del cuartel.

     

    30.0000 fusiles para la revolución

    Consciente del peligro que supone el formidable número de fusiles almacenados en Sant Andreu en manos de los obreros, Escofet, una vez controlada al situación en el centro de la ciudad, envia una compañía de la Guardia Civil en dirección a Sant Andreu bajo las órdenes del capitán de artilleria López Gatell. Pero cuando los uniformados llegan al lugar es demasiado tarde: el repartimiento de armas ha empezado y si no ws con el uso de la fuerza no se pude proceder a desarmar a la población. Ni López Gatell se atreve a ordenar tal acto ni los guardias civiles, que llevan horas luchando al lado de los obreros parecen muy dispuestos al enfrentamiento.

    Este arsenal, al pasar a mandos de las organizaciones sindicales, aprticularmente de la CNT, obliga a Companys a replantearse la estrategia. Hasta ahora ha intentado mantener el orden público con sus exiguas fuerzas de seguridad, negándose a proporcionar armas a los sindicalistas. Pero ahora que estos se han tomado las armas por su cuenta, el President se verá obligado a pactar con la CNT; sabe que la intención de los anarcosindicalistas es la revolución social, así que Comapnys intenta salvar los muebles ofreciendo a los anarcosindicalistas un frente común contra los militares fascistas que, aunque derrotados en Barcelona, han trriunfado en buena parte de España. La guerra civil ha empezado.


     

    Fuerzas populares ante laCaserna de Sant Andreu

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